PT

En el símbolo diseñado para mi identidad personal se vislumbra una ligadura de las dos iniciales que componen mi nombre, <P> y <T>. Al plasmar la <P> en forma de espejo, el símbolo recuerda al signo tipográfico denominado calderón (¶). Este símbolo de origen medieval ha sido rescatado del ostracismo en la era digital. Su condición de invisibilidad en el mundo informático me invita a relacionarlo con el ensayo que escribiera Beatrice Warde en 1930, La copa de cristal. La idea clave del escrito queda resumida en su subtítulo: «La tipografía debería ser invisible». Aspecto que considero válido en gran parte de los proyectos editoriales.

Fotografía: Mònica Figueras